Ayer un fan, de los cinco que tengo, contando a mi madre y mi suegra, me preguntó por qué no escribo desde hace tiempo. Como no le quise mentir le dije que, simple y llanamente, por dejado, que no vago. Escribir escribo todos los días, otra cosa es publicarlo. Dicho esto y para que mis hordas de seguidores tengan gilipolleces con las que procastinar, o llámalo "x", tiro de archivo y comparto con vosotros un trabajo que me encantó ya cuando lo vi, hace casi un año y que, a poco que ahorre, cae para mi casa, estudio o para regalar (ahora ya veo las caras de los lectores amigos leyendo atentos a ver qué les puede caer en el próximo cumple de mi parte…;-).

Se trata de una serie de ilustraciones del estudio madrileño de diseño Tata&Friends, quienes han rendido homenaje a sus bandas musicales preferidas en su trabajo "Rock Band Icons". Las piezas, de gran fuerza visual y llamativo color amarillo taxi neoyorquino, crean un juego de palabras gracias a sencillos iconos a modo jeroglífico que dan nombre a una banda musical (salvo un par de ellas, todas perfectamente reconocibles). 


Si te gusta su estilo lo primero que debes hacer es visitar la página web de la agencia, especializada en branding, identidad corporativa, diseño web, editorial y gráfico e ilustraciones, o suportfolio en #Behance. Una de las cosas que más me ha gustado, arte aparte, es su claim, informal, divertido, irónico y desenfadado pero que supone toda una declaración de intenciones: "Músculo de diseño para marcas positivas". 

En el caso de "Rock Band Icons" puedes hacerte con alguna de sus ilustraciones a través de su shop online. Impresas sobre papel de alto gramaje de 310 gr., están disponibles en cuatro medidas (la más grande de 100 cm x140 cm), sólo lámina o con marco en blanco o negro y los precios van desde los 20€ hasta los 370€ la grande con marco, e incluye número de serie, firma y certificado de autenticidad. 


Enjoy it y si te gusta, comparte, que es vida...

¿Conocéis la máxima de “no te acostarás sin aprender algo nuevo cada día”?. Pues hoy yo hoy ya me puedo ir a la cama tranquilo. ¿Por qué? Porque hoy he aprendido que la piña, el fruto como tal, es el símbolo internacional de la bienvenida y la hospitalidad. Pues muy bien, pensaréis, ¿y eso a qué viene?

Pineapple, su traducción al inglés, es el nombre de la nueva revista que esta semana presentará internacionalmente Airbnb, la web/app que permite compartir alojamiento, alquilar espacios y viviendas entre particulares en cualquier parte del mundo bajo el concepto de economía colaborativa. Con una tirada inicial estimada de 18.000 ejemplares (+ 1.000 descargables online), 128 páginas y un coste de 12 dólares (9 libras en UK y 11 euros en Europa), la revista se distribuirá en quioscos, librerías, tiendas de conveniencia, etc. y presentará trimestralmente tres ciudades con guías, tours, fotos, consejos y demás información curiosa sobre viajes y viajeros que utilizan la plataforma web como modo de viajar y conocer mundo a precios competitivos.


En su primera edición, Pineapple, que no incluirá publicidad externa ni noticias de la propia Airbnb como tal, al menos en principio, incluirá una guía sobre Londres, un ensayo fotográfico sobre San Francisco y un tour culinario sobre Seúl, todo ello con especial protagonismo, al igual que su web corporativa, de la fotografía y el diseño.

Para quienes no conozcan Airbnb - que de todo hay en este mundo - decir que es una compañía fundada en California en 2008 por tres amigos que gracias a las deudas que acumulaban con sus respectivos caseros en concepto de renta decidieron subir anuncios en la red y ofrecer un sofá (de pago) para viajeros en el salón de sus casas. Seis años más tarde, su valor como empresa asciende a diez mil millones de dólares, cuentan con más de 800.000 mil referencias que han alojado a más de 20 millones de huéspedes, ofertan espacios en más de 34.000 ciudades, entre ellos 600 castillos y un iglú, y tienen presencia en 190 países. Ahí es ná.


Pero claro, como reza el claim de la película sobre Facebook, “La Red Social”, nadie hace un millón de amigos sin buscarse un enemigo. En este sentido, son muchos los detractores de este tipo de negocios basados en la economía compartida o colaborativa y que permiten que vendedores y consumidores, ignorando las reglas que marcan las grandes corporaciones y lobbies, e incluso los gobiernos, puedan conectar directamente entre ellos y espabilarse a su modo. Para algunos entiendo que es miedo, inadaptación o rechazo al progreso y para otros es pura lógica fiscal: economía sumergida.

Sea cuál sea tu punto de vista, que para todo hay versiones, lo que sí es cierto es que Airbnb está cambiando las reglas del juego en cuanto a viajar se refiere, al igual que cada día más comienzan a surgir plataformas, iniciativas o negocios en casi cualquier ciudad fomentando el coworking, el bookcrossing o el carsharing. Para gustos, los colores.


Y hablando de colores, los de su logo en este caso, Airbnb también saltó a la opinión pública este verano, en parte gracias a las redes sociales, debido a su cambio su logotipo corporativo (creado en dos horas por pura necesidad) y el lanzamiento del nuevo, denominado “Bélo” (del inglés belong to), una especie de clip de oficina doblado con una “A” interior sobre fondo rojo apagado y que muchos interpretaron como una vagina, un pene y otros tantos parecidos más o menos razonables, casi todos ellos con connotaciones sexuales. Los “memes”, que así se llaman las sátiras virales que circulan por la red a diario, no tardaron en surgir y ellos se subieron al carro lanzando una herramienta – Create Airbnb – que permitía diseñar tu propio avatar a partir de la “vagina” imaginaria. Meses después y tras más de 20.000 versiones diferentes compartidas por los usuarios ya ni se me asemeja a una vagina ni me acuerdo del color que tenía antes el logo (azul). Veremos si pasa lo mismo con el icono de iTunes (rojo desde hace dos semanas).

Lo dicho, a leer y a viajar, que de todo se aprende…


La semana pasada, la cadena textil H&M presentó un libro que, con el título The first ten years, celebra una década de exitosas colaboraciones entre la firma de origen sueco y prestigiosos diseñadores de renombre internacional y cuyo lanzamiento coincidió en fecha con la presentación de la última de ellas junto a Alexander Wang, director creativo de Balenciaga y verdadero “niño prodigio” de la moda, uno de los eventos del año a juzgar por las colas e histeria generalizada en los alrededores de los establecimientos de la firma en medio mundo desde horas, e incluso días, antes, al más puro estilo “groupie” de One Direction…o de Bustamante, que no sé qué es peor.
Precedidas en el tiempo por el boom de las licencias (¿o pensabais de verdad que Ágata Ruiz de la Prada diseñaba estuches para el colegio?), las colaboraciones entre firmas de moda viven a día de hoy un subidón sin precedentes y a nadie le parece extraño ya que un reputado rapero diseñe para Adidas o Nike, un decorador de interiores firme piezas de porcelana de Lladró o que un señor tan lúgubre como Karl Lagerfeld reinterprete su versión de “la chispa de la vida” en una botella de Coca Cola Light (ironía ModeOn).

En el caso de las licencias, poniendo de ejemplo las asociaciones entre fabricantes de coches y firmas de moda, tuvieron su momento álgido hace un par o tres de décadas y - si bien no recuerdo haber visto a ningún cliente haciendo noche frente a un concesionario la noche antes del lanzamiento del Opel Corsa Don Algodón - tuvieron su público, generaron nuevas oportunidades, dinamizaron el mercado y seguro que fueron modelos muy rentables, o no. Su posterior “adaptación social” y el propio mercado ya se encargaron de poner a cada uno en su sitio de nuevo.


En cuanto al modelo actual del cobranding, que así también se las pueden llamar a las colaboraciones, éstas suelen beneficiar a todas las partes que intervienen en el proceso. En el caso de la moda, las enseñas o diseñadores que cruzan estilos e intereses con fines artísticos, solidarios, conceptuales, comerciales o cualesquiera que sean, se han convertido en un verdadero fenómeno que últimamente está rozando lo anormal, en algunos casos, y lo irreal en otros. Adidas, por poner un ejemplo, ha presentado en una misma semana, la pasada, no menos de tres colaboraciones diferentes; con el “alado” Jeremy Scott (again), con la firma británica Barbour y con Mary Katrantzou, diseñadora de origen griego que arrasa desde Londres con sus estampados surrealistas…un Desigual pero en molón, vamos….

Desde mi perspectiva, siempre subjetiva, e iletrada… el género de las colaboraciones entre marcas de moda, que ha encontrado su verdadero caldo de cultivo en el streetwear y en la moda más casual… y terrenal, implica numerosas ventajas y beneficios para todos los que participan en el proceso -fabricantes, retailers y consumidores -. Así, generan impacto mediático, aumentan la notoriedad de marca y la visibilidad, generan emociones entre su público objetivo, fidelizan, atraen nuevas audiencias que probablemente desconocían, permiten modificar el posicionamiento, en algunos casos, y finalmente, pueden hacer que se multipliquen las ventas.


Pero no siempre es coser y cantar. Primero hay que encontrar un partner que congenie contigo. Lo ideal sería que respire los mismos valores y utilice los mismos códigos que tu marca, si bien no es lo más importante. Y es que casos se han dado de cobrandings entre firmas que casaban igual que un huevo y una castaña y luego han resultado ser superventas.


En cuanto a la parte negativaen no es lo más importante (queado de firmas que parecr un "irmas, retailers y pde cultivo en el streetwear y en la moda m firm de las colaboraciones destaca el peligro de canibalizar el mercado y el riesgo que suponen, en términos de ventas e ilusiones, los teasers que muestran un avance meses antes, ya que cuando la colección cápsula, que así se la suele denominar, o lo que quiera que sea que hayan creado, llega al común de los mortales, ésta puede suponer un fracaso porque no cumpla con las expectativas que levantó….Claro qué, para gustos los colores. Suele suceder, aviso.
Quince años después de abrir su primer establecimiento en Saint-Germain des-Prés (París), la editorial Taschen ha decidido cruzar el Sena y ubicar una pop up store en el corazón del cosmopolita y trendy barrio de Le Marais. 


Ubicada en el número 24 de Vieille-du-Temple, la tienda temporal de Taschen cuenta con un total de 60 metros cuadrados distribuidos en dos plantas y una fachada colorista y vital. En la planta baja encontramos los ejemplares más recientes de la editorial y en la planta superior se ubican los ejemplares más raros y las colecciones exclusivas y las ediciones de coleccionista. 



Abierto desde principios de mes, el nuevo espacio de Taschen, que cuenta con otros 10 establecimientos en todo el mundo ha sido bautizado como "bookworm" (ratón de biblioteca) y mantendrá sus puertas abiertas hasta finales de diciembre. En España de momento no tienen tienda propia, si bien ya montaron un espacio efímero antes del verano en el espacio La Vaquería en Madrid


Para los que no la conozcan, Taschen es una editorial de prestigio internacional especializada en arte, fotografía, cultura, diseño, erotismo, arquitectura y música fundada en Colonia en 1980 por Benedikt Taschen, siendo además un referente por aunar calidad y precio asequible en un producto"cultural". También editan dos revistas al año con sus novedades a modo de catálogo disponibles de forma gratuita tanto en la web (formato pdf) como a través de su app para iPad o smartphone en Apple Store. 

Si, señores editores de la competencia, si Taschen edita libros a precios para todo tipo de bolsillos, ustedes también pueden...Tomen nota. 
Como aún no he superado el trauma postvacacional, recurro en este post de inicio de temporada al recurso fácil que supone escribir sobre el rapero, productor,  filántropo - y de todo un poco - Pharrell Williams, quien una vez más vuelve a la primera línea de fuego gracias a su incorporación como “coach” en la versión americana de The Voice y que acompañará a Gwen Stefani, (No Doubt), Adam Levine (Maroon 5) y el cantante de country Blake Shelton como mecenas de futuros talentos musicales en el “talent show” emitido por la NBC.  Vamos, un homónimo de Bisbal y Melendi con menos pelo, más flow y un poco más de estilo.


Sin entrar a valorar su talento musical, que entiendo que es amplísimo, ya sea junto a Chad Hugo en The Neptunes, Daft Punk o en solitario, el ubicuo Williams es además noticia este mes porque el prestigioso diario neoyorquino The Wall Street Journal le ha dedicado la portada de su especial de moda Otoño/Invierno al rapero de Virginia, quien en una elegante sesión dirigida por el fotógrafo alemán Peter Lindbergh pasea palmito con prendas de estilo sartorial de Dior Homme, Lanvin, Bally e incluso calzando unos loafers de Church´s. Nada más alejado de su informalidad habitual y cuyo resultado es impecable.



Por si fuera poco, Williams celebra también este mes su reciente nombramiento como “Man of the Year” por la versión británica de la revista GQ en la categoría de “Single Artist”, galardón que comparte junto a personajes de la talla de Van Morrison, Colin Firth, Lewis Hamilton o Ringo Starr, entre otros.



 Así, en su edición de octubre, disponible desde esta semana en los quioscos, la versión inglesa ha preparado un especial con seis portadas exclusivas con varios de los galardonados, entre los que destaca la portada de Pharrell inmortalizado por el dúo creativo afincado en Barcelona Hunter & Gatti (Cristian Borrillo y Martín Cespedes) y que “sacan los colores”, literalmente, al Rey Midas del momento (ojo!!! abrigo de cuero blanco no a todos queda bien, aviso….).

El resto de portadas, con fotografías entre otros de Tom Munro y Mariano Vivanco, rinden tributo a otros cinco premiados: Kim Kardashian (que bueno tener un marido archi de todo….), los actores Jonah Hill y Colin Firth y los músicos Van Morrison y Ringo Starr.

Pues nada, para algunos el mes de septiembre es un suplicio y para otros es como para seguir celebrando al sol de Ibiza.  Sea como fuere, y por cerrar el círculo que rodea al músico americano, lo que podemos hacer el resto de los mortales para parecernos a él es hacernos ya con una de sus fragancias que, bajo el paraguas de la firma japonesa Comme des Garçons, y con packaging firmado por KAWS (del que ya os hemos hablado anteriormente) presenta este mes con el nombre de GIRL, con guiño incluido a su último álbum y su política - y medidísima – campaña en favor de la mujer. Enhorabuena Pharrell, yo he tenido meses peores.


Lo único bueno de no contar con una legión de seguidores en la Red es que en este mes de asueto blogero nadie me ha echado de menos. Eso quita bastante presión, si bien también te hace plantearte el futuro con otra perspectiva. Ya que sé, a ciencia cierta, que no me voy a forrar con esto del blog (aunque ya lo intuía) es hora de retomar mis cosas donde las dejé. Juro que no ha sido por vagancia ni por vacaciones...o si un poco de todo, ahí lo dejo, que cada uno de mis miles de seguidores saque sus propias conclusiones; son gratis. 

Vuelto a la tierra - blogger - el otro día me llamó la atención en La 2, ese reducto televisivo para culturetas, progres, profesionales de la siesta-documental, del ciclismo veraniego y fans acérrimos de Jordi Hurtado (ojo, 17 años en antena de Saber y Ganar, olé!!!), un documental monográfico en su programa Metrópolis (aquí el link) dedicado a los más de 25 años de carrera artística de SUSO33, grafitero, artista multidisciplinar, filósofo de la vida y en ocasiones, visionario y temerario a partes iguales (esto es opinión, no afirmación). En él, el propio artista relata  su vida y milagros - profesionales - incidiendo en cada una de sus épocas, que abarcan desde el grafitti iconográfico, e ilegal, a la intervención, legal, en espacios públicos, galerías de arte y certámenes de todo tipo hasta los espectáculos multimedia que conjugan danza, música y audiovisuales. 



Hay quien dice que es un vendido (entiendo que lo dicen quienes no han expuesto como él en el MNCARS, Caixa Fórum o Artium, entre otros museos de renombre)  y quien cree que el arte es lo que fluye de las personas y no dónde se da o se muestra al espectador. Para gustos y opiniones, los colores. Yo no entro. Lo que sí que me quedó claro es lo espectacular y vistoso de algunas de sus creaciones, como el mural sobre una medianera a la vista, a modo de trampantojo rollo fractal, en el madrileño barrio de Tetuán. Ojo también a la música (hip hop) del documental plagada de referencias en sus letras al mayúsculo artista. Si vas a ver el documental, prepara Shazam antes. 




Cambiando de tercio pero siguiendo con el arte urbano, algo con más audiencia potencial que La 2, es el nuevo proyecto impulsado por el Google Cultural Institute (si, tienen de todo...). Hermano pequeño del Google Art Project, que ofrece desde 2011 visitas virtuales y un sinfín de posibilidades multimedia (megazoom incluido) sobre más de 50.000 obras de arte y más de 50 museos en todo el mundo - MoMA, Thyssen Bornemisza o Rijksmuseum incluidos, nace ahora Street Art Project. 

Esta última iniciativa permite a los navegantes explorar colecciones e intervenciones en espacios públicos de arte urbano y conservarlos digitalmente para generaciones posteriores (si es que no peta un día la Red), eludiendo así el degradamiento natural con el paso del tiempo, lo efímero de algunas propuestas o las medidas legales (y su consiguiente desaparición) de algunas corporaciones municipales. Además puedes crearte tu propia base de datos de obras o artistas, geolocalizarlas, compartirlas con tus contactos o redes sociales y muchas más posibilidades que los amigos de Google nos han preparado. 


Dicho esto ya puedes pasarte la tarde viajando de una punta a otra del mundo cotilleando rincones de tus ciudades favoritas y buscando artistas y obras a golpe de click de ratón. O no me digas que cuando presentaron el Google Earth no te tiraste una semana entera viendo el mundo en plano cenital vía satélite buscando tu casa, la piscina de tu barrio o el chalet de CR7? 

Que te diviARTEs....